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OBLIGACIONES SUBORDINADAS

Cuando se habla de obligaciones subordinadas, nos referimos a los distintos productos de los bancos que tienen una fecha de apertura y una fecha de clausura y durante ese tiempo, el dinero que hemos depositado se encuentra cotizando en los mercados secundarios. Usualmente, el tiempo de cotización se alarga más de los 5 años, por lo que, cuando quieras retirar tus deudas de forma anticipada y volver a ponerlas en venta en este mercado, la liquidez que te otorgará será muy baja. De forma que, ganar capital mediante las obligaciones subordinadas no es una vía muy segura.

 

Tipos de inversores

 

obligaciones subordinadasEn las obligaciones subordinadas, incurren inversores de un perfil alto que tienen grandes conocimientos en lo referido a la economía y las finanzas. Del capital ahorra es de donde provienen las cantidades que invierten los inversores y ellos tienen la posibilidad de perder si la inversión no les sale rentable. Las obligaciones subordinadas, son parecidas a las acciones de la bolsa, ya que en los dos productos se obtiene alta rentabilidad y hacen que los inversores puedan asumir más riesgos que en otros tipos de productos bancarios.

 

Riesgos que se asumen

 

obligaciones subordinadasUno de las consecuencias que más acechan a los inversores cuando compran obligaciones subordinadas, es el riesgo que hace referencia a la capacidad de solvencia de la entidad bancaria, esta medida indica a los compradores que tipos de obligaciones subordinadas y en que bancos deben comprarlas, hecho que lo hace más dificultoso, debido, sobre todo, al tiempo actual de crisis por el que estamos pasando.

 

Los dos riesgos fundamentales que surgen al comprar obligaciones subordinadas son:

 

  • Que estos tipos de      productos de origen bancario no son asegurados por el Fondo de Garantía de Depósitos.
  • Otro de los riesgos es que,      la calidad de estos productos bancarios es más baja que la de los      productos bancarios que provienen de bonos ordinarios o de pagarés.      Poniendo un ejemplo, en el caso de que el banco tenga una quiebra en sus      sistemas, los dueños de las obligaciones subordinadas no estarán tan      respaldados como los propietarios de pagarés y bonos.

 

Entonces, debido a los riesgos anteriores, los inversores y los propietarios de depósitos y bonos se situarían los primeros en el ranking para cobrar, antes que los dueños de deudas subordinadas. Después siguiendo el orden, recibirían sus cobros los propietarios de participaciones o acciones de la entidad bancaria.

 

Para concluir, debéis tener en cuenta que la rentabilidad de las obligaciones subordinadas, aunque sea grande, puede acabar por que los propietarios pierdan grandes cantidades de capital si no eligen bien la entidad bancaria a las que las compran o si las ponen en venta antes de que termine el plazo de clausura.

 

 

 

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